Inicio Aviación Nacional Mexicana de Aviación y el crimen “perfecto”.

Mexicana de Aviación y el crimen “perfecto”.

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Creada en 1921, Mexicana de Aviación se convirtió en la cuarta empresa aérea del mundo, después de Avianca, KLM y Qantas. Su prestigio era internacional.

El 28 de agosto del 2010, quien fuera su presidente de consejo de administración, Gastón Azcárraga, tomó la decisión de acabar con la empresa de un plumazo. Se fue a concurso mercantil y la hundió, en un desastre que quedó impune.

El 4 de abril del 2014, una magistrada autorizó la quiebra de la aerolínea y apenas la semana pasada, dos años exactamente después de la determinación judicial, un juez aprobó la venta de los activos. Por cierto, como complemento de la opacidad del procedimiento, no se conoce la lista de esos activos y el monto correspondiente. Mucho menos se sabe del mecanismo de la subasta.

Por si fuera poco, los autores de ese desastre de la aviación mexicana, siguen impunes. El patrimonio de esa empresa, que estuvo en el juego perverso de la política y las finanzas, se esfumó y el descalabro financiero a instituciones públicas como Bancomext, y privadas no está “cubierto”. Y, el de los trabajadores así como Hacienda, el Infonavit y el IMSS, tampoco están garantizados al 100%.

Lo peor de todo, es que esa compañía podría haber sido salvada y no con recursos fiscales, sino con operaciones financieras inteligentes impulsadas por la administración federal, al mando de Felipe Calderón, y lo accionistas en aquel entonces.

Casi mil millones de pesos, recibió de Bancomext el CEO de Mexicana, Gastón Azcárraga, como un crédito para apoyar a la compañía. Pero esos recursos, presumiblemente, fueron destinados para la cadena hotelera Posadas, según quedó plasmado en los expedientes del concurso. Ese dinero no fue devuelto y ahora lo quiere cobrar de la venta de los activos.

Esta quiebra afectó a sus filiales Click y Flick, Frecuenta y MRO Services. Esta última fue vendida o rentada, aún no queda claro, pero sus utilidades no fueron difundidas públicamente; ni el desmantelamiento de sus aviones.

Persiguieron, según dijeron, “oficialmente” con la Interpol a Azcárraga, al final de cuentas no lo encontraron a pesar de hallarse en Estados Unidos, concretamente en Nueva York, sin ocultarse de nadie. Vive en un lujoso departamento en el número 40 de la calle Central Park South. Se mueve con libertad, además de Nueva York, en Texas, California y otros Estados de la Unión Americana donde tiene propiedades. Por cierto, ninguna de ellas fue tocada.

Aunque esto se convierte en anecdótico, lo único definitivo es la muerte de Mexicana de Aviación, un ícono de la industria y la fuente de trabajo, aniquilada, de miles de trabajadores. Ah, ¿y los culpables? Todos libres.

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